Expresión utilizada en macroeconomía, a nivel de los agregados económicos y monetarios.
Término utilizado para describir la situación monetaria, dentro de un país según se mide por sus tasas de interés sobre depósitos y préstamos. Se dice que la liquidez es mala si resulta difícil obtener un préstamo y si el interés que debe pagarse es elevado. La liquidez es buena ¡esto es, abunda el dinero de los bancos) si los préstamos son fáciles y las tasas bajas. Por supuesto, correspondientemente, a medida que aumenta el interés sobre los préstamos, también aumenta el interés sobre los depósitos a plazo, de manera que la gente se ve estimulada a ahorrar, a sacar dinero de la circulación. El controlar la cantidad de dinero que circula y la forma en que libremente circula es una actividad favorita del Gobierno, como fórmula mágica para resolver cualquier mal que pueda surgir. ( Véase liquidez internacional.)
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