Este concepto se usa en el contexto de la economía y las finanzas públicas.
En igualdad de condiciones, los impuestos que son neutrales con respecto a las decisiones económicas (es decir; los que no distorsionan dichas decisiones) suelen ser preferibles a los impuestos que distorsionan las decisiones económicas. Los impuestos que no son neutrales implican cargas excesivas.
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